miércoles, 15 de abril de 2009

¿Qué va a hacer Chile en Sudáfrica 2010?

Estamos a nueve puntos de retornar a un mundial, y de no suceder algo realmente inesperado, la Roja debería vencer a las selecciones de Bolivia, Venezuela y Ecuador en el Estadio Nacional. Por supuesto que los partidos no se ganan antes de jugarlos, algo que quedó demostrado en la paliza de los vendedores por 6-1 a los consumidores, el equipo de D10S. Pero así como viene jugando Chile, es más que los próximos rivales que visitarán Santiago, y no deberíamos tener problemas para ir de safari el año que viene. ¿Pero cuál es el sentido de todo esto? ¿Acaso vamos a por la Copa del Mundo? ¿Vamos con el fin de llegar sólo a segunda ronda, así como le gustaba al ratón del Pelado Acosta? ¿Nos seguiremos conformando, tal como en más de 100 años de historia futbolística nacional, simplemente con un “buen desempeño“?

Ya veo al país-fútbol paralizado el día en que clasifiquemos, la televisión mostrando a la tía, a la hermana perdida de cada uno de los jugadores del equipo de todos, harta emoción, sufrimiento, que el niño nació en una pobla, que desde chico le gustaba el Colo, etc. Esos son días como para apagar la tele y colaborar con el planeta, cuando la caja con antenas transmita 1% de noticias al día, 39% fútbol y 60% farándufútbol. Los diarios, por supuesto, dirán que Claudio Bravo suena en Real Madrid, Waldo Ponce interesa en Manchester y Roberto Cereceda lo quieren en Chelsea. Centenares de cabezas de pelota armando disturbios en Plaza Italia, curaos por supuesto, gritando el clásico “Viva Chile, excremento”, por el sólo hecho de figurar entre los clasificados a un mundial. Yo me pregunto, ¿y para qué diablos tanto festejo? ¿qué vamos a ir a hacer allá? ¿Acaso vamos por el título? ¿Vamos realmente por un título? Creo que ya es hora de ampliar horizontes…

MARCELO BIELSA, UN ANTES Y UN DESPUÉS EN EL FÚTBOL CHILENO.

En este país no deben existir más de tres detractores de Bielsa. Es hasta políticamente incorrecto hablar mal del rosarino, y estoy seguro que muchos periodistas pueden hasta perder la pega si hablan mal de él. Bueno, yo era un detractor hasta hace muy poco. Pero después de mamarme dos clasificatorias donde no jugamos realmente a nada, hoy, al ver al equipo nacional corriendo el partido entero, entregando más de 5 pases buenos seguidos, que la Roja haya vuelto a lucirse en el Nacional después de 12 años, vencer al equipo con el que hemos arrugado toda nuestra maldita y triste historia futbolística (Argentina), darle clases de fútbol a los peruanos en Lima, que se haya adquirido, de una vez por todas, disciplina. Chao modelos, chao piscolas, chao farándula, CHAO PINILLA, chao vidas de rockstar, incluso, chao preguntas imbéciles de periodistas. Todo esto, en un año y medio.

Pero esto no sucedió de la noche a la mañana. En los últimos tres años han ocurrido cambios vertiginosos en el balompié nacional: Borghi en Colo-Colo, Sulantay con la Rojita sub-20, y ahora en la selección nacional adulta, de la mano del parrillero Bielsa. El ”Loco” viene a coronar un proceso de reestructuración -accidental o no- del futbol chileno. Por fin los equipos nacionales salen a ganar en cualquier cancha del mundo, independiente si tenemos dedos pal piano. Es la actitud lo que trae el éxito. Es la actitud la que lleva a superarse y hacernos crecer, pasar de un equipo loser, como en toda nuestra historia, a un equipo winner. Esta actitud, estoy seguro, si obtenemos más logros que un “buen papel” o que una segunda ronda mundialista, trascenderá de sobremanera en nuestra cultura futbolística. Habrá ambición de títulos en nuestros dirigentes. En nuestros entrenadores. En nuestros jugadores, por cierto. En nuestros líderes de opinión, que hasta el momento no se les pasa lo loser. ¡En nuestros hinchas! El día en que volvamos a salir terceros de algo, y en la Plaza Italia se escuche nada más que el canto de los grillitos, voy a celebrar solo, sí yo solito, por el debut de la mentalidad ganadora en Chile. Y eso, amigos, se adquiere con el tiempo. Y Bielsa es la cara visible de este punto de inflexión en nuestra historia, que espero que nos lleve, tarde o temprano, a vivir aquél día, el día en que Plaza Italia exista sólo para celebrar títulos, ya sean continentales o mundiales.

Sin embargo, no nos podemos quedar ahí. Bielsa pasará al olvido si nos quedamos fuera de un mundial. Si es por ir a dar jugo en el mundial, tenemos DT´s más baratos. Si es por alcanzar la segunda ronda, también. Para que no se diga “jugamos como nunca, pero perdimos como siempre”, este equipo, con mentalidad ganadora, actitud ofensiva y seguridad de milico, debe conseguir resultados. Si llegamos al mundial a puro recibir boletas, Bielsa se va para la casa y el camino hacia la plenitud, hacia los triunfos, hacia el éxito, se habrá truncado. No podemos involucionar. Que el cambio de actitud de toda la nación-fútbol se manifieste, al menos, entrando entre los ocho mejores del mundo. ¿Es mucho pedir? Hasta el momento, sí.


Es mucho pedir, hoy, porque aún no nos da para vencer a los uruguayos. Uruguay es un equipo de primera ronda en un mundial. Porque un equipo de cuartos de final de un mundial, no puede tener un 10 que con suerte lo citen a la banca en un club como Villarreal. Porque Bielsa, mal que mal, se da el lujo de tener a uno de los mejores 10 del continente, en la banca (según yo, sólo Kaká y Diego son más que Valdivia). Porque no podemos prescindir de jugadores como Medel o Vidal. Porque no se puede alinear con jugadores reservas en el torneo nacional si pretendemos vencer a los croatas o a los portugueses. Es por eso que debemos pensar ya como clasificados. Nuestra meta no debe ser clasificar. Debe ser superar la tan mediocre vara de la segunda ronda. ¡Querer es poder!

¿QUÉ PODEMOS ESPERAR?

Que lleguen a cuartos, al menos. Porque esta es una generación dorada, no sólo en calidad, sino en mentalidad. Los más viejos se pusieron como meta, el oro en Sídney 2000. Los más pendex, los de la sub-20 de Canadá, no pensaron en otra cosa sino en una copa mundial. Porque otros estuvieron a escasos minutos de levantar la Copa Sudamericana. Pero para eso, técnico y jugadores deben trabajar. Hacer un equipo realmente competitivo de aquí al 2010. Hoy por hoy, quizás no pasaríamos de segunda ronda. Hoy por hoy, no somos más que Suecia, que Irlanda, que Camerún, Costa de Marfil o Australia. Porque ya es hora de medirnos con equipos como Turquía, Rusia, Croacia, México o República Checa.

Tarde o temprano lo haremos. La idea es que para 2014 lleguemos a semis. Valdivia, Sánchez, Medel, Bravo, Vidal y comparsa, estarán en el cénit de sus carreras, y tienen pasta para alcanzar unas semifinales. No digamos que “soñar no cuesta nada”, digamos “querer es poder”. Y sabemos que nuestro DT quiere. ¡Qué contagie esa voluntad a los jugadores!

Bielsa vence contrato en 2011, año de la próxima Copa América, y debemos ir a ganarla. Después de eso, no sabemos si al rosarino le baja la nostalgia por su patria y se va, si acaso recibe ofertas astronómicas de Europa, o si pide renovar por cifras impagables para nuestro balompié. De no seguir Bielsa, nuestros dirigentes ya deben ir pensando en un reemplazante a la altura del “Loco”. No queremos Pelaos Acostas, ni Carvallos, ni Salahs, ni Astengos, Juvenales, etc. Queremos al menos un Bianchi, un Pelado Díaz, un Pellegrini o un Vanderlei. O bien, esperar a que Farkas por fin haga buen uso de su dinero y nos traiga un Guus Hiddink, un José Mourinho o un Luis Felipe Scolari. Que Piraña se raje con un Arsène Wenger si quiere salir presidente.

Esto es como un dejà vu de la China maoísta. Sudáfrica 2010 debe ser nuestro “Gran Salto Adelante”, y en los años venideros esperamos que ocurra una verdadera “Revolución Cultural (futbolística)”. Estos procesos son los que yo espero que se desencadenen luego de que Chile clasifique al mundial. Es por eso que los próximos tres partidos en el Nacional son una mugre al lado de los verdaderos retos que esperan al balompié nacional, si queremos salir de hoyo en el que hemos estado atrapados por más de 100 años. La selección debe enfocarse en el mundial y a torcer la historia en ese mundial. Eso es lo que Chile debe ir a hacer a Sudáfrica. No hay otra opción. Bielsa no vino a que le robáramos su tiempo, y él no vino a robarnos plata. Él vino a cambiar el fútbol chileno. Y para siempre.

Fuente http://www.cuartopoder.cl

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